En Colombia se está transformando la naturaleza de la democracia. Estamos viviendo hoy una democracia de alta intensidad
No puedo quedarme callado ante los recientes informes internacionales, como el de The Economist, que sugieren un retroceso en la calidad democrática de Colombia. Me parece que, en este caso, se incurre en un error de diagnóstico fundamental: confunden la estabilidad del silencio con la salud institucional. Como ciudadano, observador y analista de nuestra realidad, sostengo que lo que hoy vivimos no es un debilitamiento del sistema, sino el ejercicio de una democracia de alta intensidad que ha roto con la tradición de la sumisión histórica del ejecutivo ante los grupos de poder. Es necesario desmitificar la narrativa del "ataque a la prensa". En Colombia, la libertad de información es un hecho incontrovertible. Ningún periodista ha sido vetado, a ninguno se le ha quitado o suspendido su licencia, ningún medio de comunicación ha sido censurado o clausurado. Lo que existe es un cambio de paradigma: el derecho legítimo del Gobierno a la réplica. Confrontar la información sesgada...