Similitudes Agrarias entre Luis Carlos Galán, Alfonso López Pumarejo y Gustavo Petro.
Luis Carlos Galán (1943-1989) y Alfonso López Pumarejo (1908-1971), separados por medio siglo, fueron una expresión auténtica del Liberalismo Reformista Colombiano. Compartieron una visión liberal progresista sobre la reforma agraria que priorizaba la equidad social sin rupturas revolucionarias. Ambos, López como presidente y Galán como candidato visionario, atacaron el latifundismo clientelista desde la centro-izquierda, defendiendo la función social de la propiedad. Ambos identificaron tierras baldías e improductivas como objetivo prioritario, proponiendo expropiaciones legales con indemnización justa: López mediante la Ley 200 de 1936, precursora del Incora; Galán retomando esa lógica en sus campañas de 1982 y 1986 con énfasis en cooperativas campesinas. Rechazaron la violencia redistributiva, apostando por paquetes integrales –crédito blando, asistencia técnica, titulación masiva e infraestructura (vías terciarias, riego)– para integrar al pequeño productor al mercado y combatir la pobreza rural sin generar zozobra. Su tono antioligarquico unía reforma agraria y modernización nacional: López con su "Revolución en Marcha" constitucional; Galán proponiendo impuestos progresivos a rentas prediales altas para financiar "la democratización progresiva de la propiedad rural".
La política agraria de Gustavo Petro tiene enormes parecidos con esa visión reformista de López y Galán. Petro ha reactivado el Sistema Nacional de Reforma Agraria (SNAR) con compras de baldíos y expropiaciones, evocando la función social de la tierra de López Pumarejo y Galán. Sin embargo, diverge en el estilo, pues confronta abiertamente a los terratenientes sin vacilaciones. La esencia de sus propuestas es abogar por tierra productiva para la equidad y el fortalecimiento de la producción nacional, tan debilitada desde que la apertura económica de Gaviria postró el campo colombiano.
Es cierto que el método petrista es más incisivo, pero es que nuestro campo hoy, es diferente, los grandes propietarios son en buena parte, clanes mafiosos aliados con políticos que, en tiempos de López no existían y en tiempos de Galán comenzaban a aparecer y tomar fuerza, tanta, que terminaron encarnando el proyecto de extrema derecha que hoy representa Abelardo de La Espriella. Lo triste de estos tiempos, es ver que Juan Manuel Galán “heredero” del Nuevo Liberalismo, al paso que va, terminará cargando la maleta del abogado de traquetos.
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