El sabotaje a la inversión de los “Pájaros de Mal Agüero”
El sabotaje a la inversión de los “Pájaros de Mal Agüero”
Mientras los voceros gremiales como Bruce Mac Master y Jaime Alberto Cabal insisten en comportarse como aves de mal agüero, los indicadores de la economía real desmienten su narrativa apocalíptica. La tesis de estos dirigentes es totalmente cínica: aseguran que "no hay inversión", ocultando deliberadamente que es el gran capital el que ha decidido declararse en huelga, a pesar de que tienen la mesa servida.
Los hechos son irrebatibles. El Gobierno ha inyectado una dinámica sin precedentes mediante la inversión pública en infraestructura estratégica —como por ejemplo los 26 aeropuertos regionales y la modernización de muelles en el Río Magdalena— vías y ferrocarriles que están integrando territorios que hoy reportan récords de 6.5 millones de turistas, entre otros. Al mismo tiempo, el ingreso de los sectores más pobres ha mejorado sustancialmente, disparando la demanda agregada y el consumo interno.
Si el consumo crece, si la informalidad baja (55,3%) y si hay conectividad física, la falta de inversión privada no es por "incertidumbre", sino por una decisión política de los gremios para frenar el desarrollo. El empresario que no invierte cuando el pueblo tiene con qué comprar, no está protegiendo la economía; está castigando el progreso para validar su propio discurso de miedo. Es hora de que la dirigencia gremial deje de apostar al fracaso del país y responda a la dinámica de un mercado que, a diferencia de ellos, sí cree en Colombia.
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