LA VIOLENCIA NO ESTÁ DISPARADA: LA OPOSICIÓN MIENTE, PORQUE LOS DATOS DICEN OTRA COSA.

Decir que en Colombia “se disparó” la violencia y que la mortalidad por homicidios es una pandemia como dice el abogado De La Espriella no resiste una revisión mínima de los datos oficiales. La tasa nacional de homicidios, que es el indicador correcto para medir violencia letal, no muestra un aumento estructural en los últimos años.
Durante el gobierno de Iván Duque (2018-2022), Colombia registró tasas entre 22,6 y 26 homicidios por cada 100.000 habitantes. En el actual gobierno, las cifras se han mantenido en el mismo rango: 26,2 en 2022, cerca de 26 en 2023 y alrededor de 25,3 en 2024. El año pasado la tasa subió ligeramente al 25,8.
No hay un salto, ni un quiebre de tendencia, ni una explosión nacional de homicidios.
El contraste histórico es contundente: en los años noventa el país superaba los 80 homicidios por cada 100.000 habitantes, y a comienzos de los 2000 aún rondaba los 60. Hoy, la tasa es menos de la mitad de esos picos.
Los problemas de seguridad existen y son graves, pero exagerarlos no los resuelve. Confundir percepción con estadística es hacer política con miedo, no con datos. El abogado de los traquetos tendrá que cambiar las mentiras por argumentos, sinó, seguirá perdiendo credibilidad, pues la carrera por la presidencia no se gana con mentiras, se gana con la verdad.

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