LA SEGUNDA VUELTA ELECTORAL DEL 2022 Y LA CAÍDA DE RODOLFO HERNÁNDEZ.

La segunda vuelta electoral de 2022 fue el escenario donde la figura del ingeniero Rodolfo Hernández se desvaneció mientras el establecimiento se refugiaba bajo su sombra por puro miedo a Petro.

Rodolfo Hernández comenzó a desmoronarse por su propia incontinencia verbal y la precariedad de su fondo programático. Nunca fue necesario el ilusionista del 1% que hoy se nos presenta como el salvador del proyecto presidencial de Gustavo Petro.

Al igual que le sucedió a Antanas Mockus en 2010 —cuando frases sobre la no extradición al mono jojoy o el reconocimiento de su ateísmo, o el sueldo que le pagaría a los médicos, o la admiración por la capacidad de comunicación de Hugo Chávez, frenaron la "Ola Verde"—, Rodolfo entregó en bandeja de plata los argumentos para su propia derrota.
Por su propia boca, el "Ingeniero" peló el cobre y perdió el impulso que parecía imbatible:
1. El desconocimiento del territorio: "¿Qué es el Vichada?"
En un video que se hizo viral, al ser consultado por un ciudadano sobre sus planes para el Vichada, Hernández respondió con un frío: "¿Para el Vichada? ¿Eso qué es?".
Esta frase fue el primer golpe a su imagen de "hombre del pueblo". Reveló una desconexión total con la geografía nacional y las necesidades de las regiones periféricas. Para el electorado, quedó claro que su discurso de cambio era un eslogan vacío de conocimiento sobre el país que pretendía gobernar.
2. La ofensa a la fe: "Yo recibo a la Virgen Santísima y a todas las prostitutas..."
Intentando mostrarse como un hombre abierto a todas las alianzas, soltó una de sus frases más costosas: "Yo recibo a la Virgen Santísima y a todas las prostitutas que vivan en el mismo barrio con ella".  
En un país con una base católica y conservadora profunda, comparar a la figura religiosa más sagrada con el trabajo sexual fue un suicidio político. El efecto fue inmediato: sectores religiosos que lo veían como una opción frente a la izquierda se sintieron agraviados. Fue al igual que Mockus sobre la religión; una falta de tacto que le costó cientos de miles de votos en una Colombia todavía patriarcal y tradicional.
3. La ambigüedad frente a la mujer y el trabajo
En varias entrevistas, Hernández dejó entrever una visión anacrónica de la sociedad. Frases como sugerir que "el ideal sería que las mujeres se dedicaran a la crianza de los hijos" o proponer jornadas laborales de 10 o 12 horas para "sacar el país adelante", minaron su apoyo en el electorado femenino y joven.
El "cambio" que él proponía empezó a oler a retroceso. Las mujeres, que habían sido clave en la movilización de 2022, empezaron a ver con temor a un candidato que parecía ignorar las conquistas sociales de las últimas décadas.
4. El pánico al debate: La silla vacía. A diferencia de la primera vuelta, donde su ausencia pasó como una estrategia de "outsider", en la segunda vuelta su negativa a debatir con Petro fue leída como cobardía o falta de preparación. A pesar de un fallo judicial que lo obligaba a debatir, Hernández puso condiciones imposibles y finalmente se escondió en su casa de Bucaramanga o en viajes al exterior. El electorado indeciso interpretó esto como un "pelar el cobre": el hombre que gritaba en redes sociales no era capaz de sostener una mirada frente a su oponente.  
5. La sombra de Vitalogic: El "Anticorrupto" imputado
Mientras su bandera era acabar con la "robadera" de los corruptos, su propio proceso judicial por el caso Vitalogic (contratación de basuras en Bucaramanga) llegó a un punto crítico en la prensa. La revelación de audios y pruebas donde se hablaba de comisiones que beneficiarían a su hijo destruyó su autoridad moral. El país entendió que el "Ingeniero" no era ajeno a las prácticas mañosas que criticaba. La maquinaria tradicional que se le unió (Fico, el Centro Democrático, los clanes) terminó de darle el "beso de la muerte": ya no era el candidato antisistema, sino el refugio de los mismos de siempre bajo un proceso judicial. Sin contar otros episodios como la bofetada a un concejal de Bucaramanga y otras frases bochornosas de mal sabor en la opinión pública.
Rodolfo Hernández, al igual que Mockus, demostró que la emoción puede llevarle a la puerta de la presidencia, pero solo el fondo y la coherencia le permiten entrar. En 2022, el "Ingeniero" se desinfló porque, al final del día, el país descubrió que detrás del grito no había un estadista, sino un hombre con las mismas —o peores— mañas que el régimen que pretendía sustituir.

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