DEL REFORMISMO DE LUIS CARLOS A LA FRANQUICIA DE JUAN MANUEL.
La historia política de Colombia suele castigar a los herederos que confunden el legado político con una marca comercial. Mientras Luis Carlos Galán Sarmiento forjó un proyecto de ruptura política para modernizar la nación, su hijo, Juan Manuel Galán, parece haber convertido el Nuevo Liberalismo en una franquicia, como si fuera un activo inmobiliario de la política: una estructura que se arrienda al establecimiento, pero que ya no habita el espíritu de su fundador.
El Galán de los años 80 no era un político de "centro" perfumado, Fue el arquitecto del intento más serio de corte socialdemócrata europeo en Colombia. Su vínculo cuasi orgánico con la Internacional Socialista y su sintonía con líderes como Felipe González o Willy Brandt eran una apuesta por un Estado Social de Derecho que enfrentara a las castas regionales y democratizara la tierra y el poder. Galán era un insurgente institucional que entendió que la corrupción no era un defecto del sistema sino el sistema mismo, como lo sigue siendo hoy.
Ver a Juan Manuel Galán diluido en la denominada "Gran Consulta por Colombia", de la mano de precandidatos abiertamente neoliberales y sectores de la derecha que han usado la violencia para combatir a sus adversarios y que su padre combatió sin debilidad ni miedo, es la prueba de una renuncia ideológica al legado de su padre. Mientras Luis Carlos buscaba modernizar la nación y transformar las injustas estructuras del régimen imperante, para sacarla del atraso, su hijo se refugia en una tecnocracia fría que, bajo la sombra de figuras como Álvaro Uribe, solo busca preservar el statu quo.
La precariedad de Juan Manuel en las encuestas es el juicio y la cuenta de cobro que la ciudadanía le factura. El apellido ya no basta si el contenido se ha evaporado. Al atacar las reformas sociales con virulencia y abrazar la ortodoxia derechista, el heredero ha dejado huérfano el legado reformista. Luis Carlos Galán murió por cambiar el país; su hijo parece vivir para que el país no cambie demasiado.
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