¿Por qué no se pueden comparar las consultas de octubre y marzo para dirimir quien debe ser el candidato del progresismo.?



Para que una comparación sea justa, las condiciones deben ser iguales. En el caso de las consultas de octubre (donde ganó Iván Cepeda) y la del 8 de marzo (donde pretende competir Roy Barreras), las diferencias son abismales en 5 aspectos fundamentales:
1. La votación fue una votación interna, con la participación de militantes y simpatizantes del Pacto Histórico. La de marzo es una votación abierta a toda la ciudadanía votante, que es superior porque convoca a la elección de congresistas.
2. La capacidad instalada de puestos de votación y mesas en octubre (La consulta del Pacto Histórico) funcionó con una infraestructura reducida. La Registraduría habilitó un total de 19.833 mesas electorales. Esto provocó largas filas, limitando la votación a muchas personas. La consulta de Marzo cuenta con mayor despliegue del Estado. Hay más de 110,000 mesas (cinco veces más). El ciudadano vota en la esquina de su casa, lo que facilita una participación masiva.
3. La consulta interna de octubre no tuvo despliegue publicitario y pasó inadvertida por la mayoría de la población por su carácter interno. La registraduría no hizo publicidad ni pedagogía. En marzo, el despliegue publicitario es enorme, tanto de la registraduría como de los partidos.
4. El fenómeno del "Voto Inercial". En octubre, quien salió a votar lo hizo exclusivamente por la consulta. Es un voto consciente y directo. En marzo, la mayoría de la gente va a votar por su candidato al Senado o a la Cámara. Una vez en la mesa, el jurado ofrece el tarjetón de la consulta. Muchos votan por "inercia" o sugerencia del jurado, sin conocer al candidato. Estos votos "arrastrados" por las listas al Congreso inflan los resultados y no representan un apoyo político real. 
5. Interferencia de terceros (Voto no militante) En marzo, militantes de partidos de oposición (que no tienen consulta propia) pueden pedir el tarjetón de la consulta del Frente por la Vida para influir en el resultado ajeno. Esto se llama "voto estratégico": votan por el candidato que consideran más débil o más cercano a sus intereses para debilitar al bloque del cambio desde adentro. En octubre, ese riesgo fue mínimo porque la jornada era específica para los sectores interesados.
 
Es vital que se comprenda que la ausencia de Iván Cepeda en el tarjetón de marzo altera por completo la validez de la jornada como mecanismo de decisión, ya que el votante desprevenido, al no encontrar al ganador de octubre, terminará entregando su voto a cualquier opción presente bajo la idea de estar respaldando al partido de gobierno. Este fenómeno, sumado a la masiva infraestructura de mesas y al flujo de electores atraídos por las elecciones al Congreso, generará una "inflación" artificial de votos para figuras como Roy Barreras, cuyos resultados no reflejarán una base de apoyo orgánica o una victoria sobre el liderazgo de Cepeda, sino simplemente la captura de un voto inercial y desorientado en una jornada logísticamente gigante pero democráticamente viciada por la falta de competencia real.

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