EL NEGOCIO REDONDO DEL SISTEMA FINANCIERO CUANDO EL BANCO DE LA REPÚBLICA SUBE LAS TASAS DE INTERÉS
Para una mejor comprensión de por qué el reciente incremento de 100 puntos en la tasa del Banco de la República es un golpe directo a las finanzas públicas, debemos detenernos un tanto en su modus operandi.
1. La tasa del Banco de la República es el "precio base" del dinero. Cuando el Banco la sube, está enviando una señal directa al mercado: el dinero ahora es más caro.
Los TES (Títulos de Tesorería) son el respaldo de los préstamos que nosotros, como Estado, le pedimos a los bancos. Si el Banco de la República dice que el interés general es del 11.25%, ningún banco comercial (como el Grupo Aval o Bancolombia) le va a prestar al Gobierno al 10.25%. Por pura lógica de mercado y costo de oportunidad, los bancos le exigen al Ministerio de Hacienda que los nuevos títulos que emita paguen, como mínimo, esa nueva tasa más un margen de ganancia. El Estado, atrapado por el cerco, (sin recursos por el bloqueo de las cortes y el congreso), no tiene más opción que aceptar el nuevo precio.
2. El Estado vive en una refinanciación constante. Todos los meses vencen deudas viejas que se pagaban, por ejemplo, al 7%. Para pagar esos vencimientos, el Gobierno debe emitir nuevos TES.
Aquí es donde opera el tanganazo de los 100 puntos que se vuelve mortal: el Gobierno emite deuda nueva hoy para pagar la de ayer, pero esa deuda nueva ya viene cargada con el sobrecosto del Banco de la República. Es como si una familia tuviera que pagar una tarjeta de crédito sacando otra, pero la nueva tarjeta le cobra un porcentaje mayor de intereses. (Creo que ocurre también en el ámbito de las finanzas personales; mira tu extracto de la tarjeta de crédito el próximo mes y verás). Ese diferencial de tasa se queda en la utilidad neta del banco acreedor.
3. Existe una regla de oro en las finanzas: cuando las tasas suben, el precio de los bonos baja.
Al subir la tasa, los TES antiguos (que pagan menos) pierden valor.
Para que los bancos sigan "queriendo" comprar deuda pública, el Estado debe ofrecerles rendimientos mucho más atractivos en las nuevas subastas.
Los bancos, que son los principales tenedores de estos títulos, utilizan su posición de poder: si el Gobierno necesita dinero para pagar sus gastos, salarios, obras, etc, y los bancos son los únicos que tienen la liquidez, ellos determinan el precio. El incremento de 100 puntos les da la excusa técnica perfecta para subir sus pretensiones de cobro al Estado.
4. Una parte sustancial de nuestra deuda pública está atada a la inflación o a tasas variables. Cuando el Banco de la República sube la tasa para "enfriar" la economía, lo que hace es acelerar el ritmo de esos intereses.
En el mismo minuto en que se anuncia la subida, los intereses que el Ministerio de Hacienda debe girar a los bancos por esos títulos se recalculan al alza. Es una transferencia automática de riqueza: el dinero que sale de los impuestos de los ciudadanos va directo a cubrir esos nuevos intereses que el banco cobra religiosamente cada mes.
Tenemos así como resultado, más asfixia presupuestal.
Para ponerle una cifra a este mecanismo: cada punto porcentual (100 puntos básicos) que sube la tasa de interés puede representar para el país un costo adicional de entre $2 y $3 billones de pesos anuales solo en servicio de la deuda interna.
En términos reales, ese incremento de 100 puntos que el Banco de la República decidió "técnicamente" equivale a lo que costaría construir 5 aeropuertos regionales o financiar media reforma agraria en una región del país. El mecanismo es perfecto: el Banco sube el costo, el Estado paga la factura, y el banco (dueño del TES) se lleva la utilidad sin haber movido un solo ladrillo para el progreso del país.
A partir de ahora, el lector podría tener una perspectiva complementaria de la reforma pensional y por qué los dueños de los fondos se la juegan toda para tumbarla.
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