EL CALLEJÓN SIN SALIDA DE LA DOBLE LEALTAD DEL CIUDADANO ESTADOUNIDENSE ABELARDO DE LA ESPRIELLA.
El mazazo arancelario del 12,5% impuesto por Donald Trump a buena parte las exportaciones colombianas desnudó la fragilidad de nuestro comercio bilateral y puso contra las cuerdas al ciudadano estadounidense que en menos de 2 semanas se posesiona como presidente de Colombia.
La medida de Trump, arbitraria y violatoria del Tratado de Libre Comercio TLC, deja al descubierto una encrucijada ética e institucional insostenible para el sr de la Espriella: ¿cómo defender la producción nacional cuando se ha jurado lealtad absoluta a la bandera de los Estados Unidos?
El juramento de naturalización estadounidense exige renunciar a cualquier fidelidad hacia potencias extranjeras y defender a Washington a toda costa. Al mismo tiempo, la Constitución Colombiana ordena al mandatario tutelar la soberanía y los intereses económicos del país. Frente a un atropello unilateral que viola el TLC y castiga nuestras flores, textiles y manufacturas, la colisión de intereses es absoluta.
Defender a Colombia implicaría desafiar a la potencia a la que juró fidelidad; agachar la cabeza significaría entregar la patria a cambio de sumisión. No hay terreno neutral. La doble nacionalidad es un grillete geopolítico que ata al futuro mandatario, a la hora de defender la soberanía nacional.
PD: ése es el recibimiento del presidente Trump a su patrocinado en las pasadas elecciones, lo que comprueba que los Estados Unidos no tienen amigos sinó intereses.
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