¿ FRACASÓ EL SISTEMA FINANCIERO DURANTE EL GOBIERNO DEL CAMBIO ?
"Las predicciones son difíciles, especialmente cuando se refieren al futuro". Esta conocida frase atribuida al físico Niels Bohr resume uno de los mayores riesgos del análisis económico: convertir hipótesis en certezas. Durante buena parte del cuatrienio 2022–2026, una parte importante del debate público sostuvo que las reformas impulsadas por el Gobierno, la confrontación con sectores empresariales y la incertidumbre política conducirían a un debilitamiento del sistema financiero, una restricción severa del crédito e incluso a una crisis de la banca colombiana.
Cuatro años después, esa hipótesis puede evaluarse con los estados financieros oficiales de las entidades vigiladas por la Superintendencia Financiera.
La respuesta exige matices. El sistema financiero no vivió una trayectoria lineal de crecimiento, pero tampoco experimentó el colapso anunciado. Las cifras muestran un comportamiento mucho más complejo: un ciclo de expansión extraordinaria, seguido por un período de ajuste asociado al endurecimiento de la política monetaria para controlar la inflación y, posteriormente, una recuperación significativa de la rentabilidad y la estabilidad del sector.
El punto de partida, 2022 fue una banca altamente rentable
El Gobierno recibió un sistema financiero fortalecido por la recuperación posterior a la pandemia.
Durante el primer semestre de 2022 los establecimientos de crédito obtuvieron utilidades por $7,4 billones, y al cierre del año alcanzaron $15,7 billones, una de las cifras más altas registradas hasta entonces.
El sistema financiero, además, transfirió más de $65 billones en rendimientos a ahorradores e inversionistas, mientras la mayoría de las entidades presentaban balances sólidos y adecuados niveles de solvencia.
Sin embargo, ese escenario coincidía con una inflación creciente que obligó al Banco de la República a adoptar una política monetaria restrictiva. El objetivo era preservar la estabilidad de precios, aun a costa de desacelerar el crédito y la actividad económica.
Posteriormente vino un periodo de ajuste, cuando la política monetaria afectó sus balances.
El período 2023–2024 representó la fase más exigente del ciclo.
Las altas tasas de interés encarecieron el crédito, redujeron la demanda de financiamiento y elevaron el deterioro de parte de la cartera. Como consecuencia, las entidades financieras debieron incrementar sus provisiones y absorber un aumento del riesgo crediticio.
En 2024 las utilidades de los bancos descendieron hasta $8,3 billones y once entidades cerraron el año con pérdidas. Entre ellas figuraban BBVA Colombia, Banco Pichincha, Banco Popular, Bancamía y Scotiabank Colpatria.
Para algunos analistas, estas cifras parecían confirmar las advertencias formuladas desde el comienzo del cuatrienio.
Sin embargo, un análisis más amplio mostraba que el sistema conservaba adecuados niveles de patrimonio, liquidez y solvencia. Lo que estaba ocurriendo era un ajuste típico de un ciclo monetario restrictivo, no una crisis sistémica.
La evidencia final de la muestra el cierre de 2025, año en que se modificó de manera importante ese panorama.
Las utilidades de los bancos aumentaron hasta $14,2 billones, un crecimiento del 71 % frente al año anterior.
Si se consideran todos los establecimientos de crédito, las ganancias ascendieron aproximadamente a $17,7 billones.
La recuperación también fue visible en la reducción del número de entidades con pérdidas. De los once bancos que registraban resultados negativos en 2024, solo cuatro permanecían en esa situación al cierre de 2025.
Las compañías de financiamiento redujeron igualmente sus pérdidas desde $401.745 millones hasta cerca de $192.000 millones.
El conjunto del sistema financiero administró recursos con rendimientos superiores a $129 billones, reflejando la fortaleza de fiduciarias, fondos de pensiones y demás entidades de inversión.
Los primeros meses de 2026 reforzaron esa tendencia. Entre enero y mayo, las utilidades bancarias alcanzaron $6,9 billones, un crecimiento del 44 % frente al mismo período del año anterior, mientras únicamente cuatro bancos continuaban registrando pérdidas.
Lo que realmente enseñan las cifras
¿Significa esto que todas las políticas económicas del Gobierno explican la recuperación del sistema financiero? No.
Sería una conclusión tan equivocada como afirmar que el Gobierno provocó una crisis bancaria.
La evolución observada respondió a múltiples factores: la recuperación posterior a la pandemia, el ciclo de política monetaria del Banco de la República, el comportamiento de la inflación, la calidad de la cartera, la capacidad de adaptación de las entidades financieras, la fortaleza institucional del sistema colombiano y la dinámica de la economía.
Lo que sí permiten afirmar las cifras oficiales es algo mucho más preciso: la predicción de un colapso del sistema financiero no se materializó.
El sistema atravesó un período de ajuste, absorbió el impacto de uno de los ciclos monetarios más exigentes de los últimos años y concluyó el cuatrienio con una recuperación significativa de su rentabilidad, una reducción sustancial de las entidades con pérdidas y niveles de estabilidad compatibles con un sistema financiero sólido.
La historia económica suele ser menos dramática que el debate político. En este caso, la evidencia muestra que entre 2022 y 2026 el sistema financiero colombiano no fue ajeno a las dificultades del ciclo económico, pero tampoco confirmó los pronósticos de un fracaso estructural.
Veredicto de la evidencia
En este caso diría simplemente:
Predicción: el sistema financiero colapsaría.
Evidencia: no hubo colapso; hubo un ciclo de expansión, ajuste y recuperación.
Conclusión: la hipótesis de una crisis estructural no fue confirmada por los datos oficiales.
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